La Edad de Bronce Temprana puede visitarse en las profundidades de las costas de Turquía. Allí yace una embarcación de unos 10 metros de largo que probalemente se dirigía a la mítica ciudad de Troya y llevaba consigo las ánforas de barro y cerámica de imponente tamaño encargadas de conservar alimentos de una punta a la otra dentro de la bodega de un barco que, hace entre 4.400 y 4.700 años, recorría las rutas del Mediterráneo en el mismo tiempo en que se erigía el mayor monumento de la era antigua: la Gran Pirámide de Guiza.
De La Plata a Turquía: una estudiante argentina representará al país en un congreso aeroespacialUna nave que navegó en los mismos tiempos en que se trazaron los hechos más importantes de la historia fue hallada por arqueólogos frente a las costas de Turquía, convirtiéndose en el naufragio más antiguo del mundo. De acuerdo con los especialistas, estaría datado entre 4.400 y 4.700 años de antigüedad. Aunque la estructura de madera fue erosionada por el tiempo, las tinajas de cerámica de boca estrecha yacían en el fondo del mar y, sorprendentemente, algunas aún conservan restos de su contenido.
Un hallazgo histórico a 30 metros bajo el agua
Los arqueólogos que encontraron el barco advirtieron que medía unos 10 metros de largo y que era una embarcación mercante que transportaba mercancías a través del mar Mediterráneo. "El naufragio es una cápsula del tiempo en el fondo del mar", dijo el profesor Hakan Öniz, de la Universidad de Akdeniz en Turquía, quien dirigió la expedición de la Asociación de Arqueología del Mediterráneo.
El hallazgo se concretó cerca de la costa de la isla de Kekova, en Antalya, donde los vestigios yacían dispersos sobre una pendiente submarina a tan solo 30 metros bajo la superficie. La ausencia total de madera impidió utilizar la tradicional datación por radiocarbono, por lo que los expertos debieron convertirse en detectives de la cerámica. Al analizar la forma particular de las más de 30 ánforas encontradas —caracterizadas por dos asas, una nervadura central y base plana—, los investigadores confirmaron que el diseño coincidía con piezas desenterradas en Egipto y Oriente Medio. "Comparando las técnicas de decoración... podemos afirmar sin lugar a dudas que nuestro pecio es de la Edad del Bronce Temprana. Esto es 100% seguro", ratificó Öniz. Junto al cargamento, los buzos hallaron tres grandes anclas de piedra, el equipaje de repuesto indispensable para afrontar las travesías más inciertas.
El análisis de los frágiles tesoros recuperados
Tras miles de años bajo el agua, el rescate de estos frágiles tesoros ofreció sorpresas mayúsculas en la superficie. Karin Sowada, doctora en Arqueología de la Universidad Macquarie de Australia, fue una de las encargadas de examinar el interior de las vasijas recuperadas y halló una sustancia viscosa y brillante que aún sobrevivía al paso de los milenios. "Miré dentro y casi me desmayo. No podía creer la cantidad de residuos que se veían. No eran solo manchas... aún quedaba mucho material", relató Sowada. El equipo científico analiza ahora si el cargamento transportaba aceite de oliva, vino o resinas de árboles, considerando además la posibilidad de que estas enormes vasijas hayan sido reutilizadas durante décadas por las comunidades antiguas.
Los vestigios también arrojan luz sobre las rutas comerciales del mundo primitivo. Se presume que el barco inició su travesía en la costa oriental del Mediterráneo con destino a la mítica ciudad de Troya o hacia los asentamientos minoicos de Creta. Sin embargo, cruzar la zona de Kekova siempre representó un peligro mortal por sus traicioneras corrientes y vientos, un cementerio marino que cobró la vida de cientos de embarcaciones a lo largo de los siglos.
Durante las breves inmersiones de 30 minutos a las que estaban limitados por la profundidad, el profesor Öniz no pudo evitar conectar con el drama humano detrás del naufragio: "Somos los primeros humanos que hemos tocado estos objetos después de 5.000 años. Siempre pensamos en los marineros... en los productores de las ánforas y en la persona que las transportaba sobre sus hombros hasta el barco, y en las mujeres que esperaban a sus maridos y que, lamentablemente, no pudieron regresar".
El patrimonio del nuevo Museo de Antalya
Con este descubrimiento, el barco de Kekova pasa a encabezar la lista de los naufragios más antiguos del mundo, superando el récord que ostentaba un pecio hallado en la isla griega de Dokos (de unos 4.200 años) y a la embarcación con madera conservada más antigua hallada en el Mar Negro (de 2.400 años). Los objetos rescatados pertenecerán al Ministerio de Cultura de Turquía y serán la atracción principal del nuevo Museo de Arqueología Subacuática del Mediterráneo en Antalya, donde el público podrá presenciar los testimonios intactos de los primeros navegantes de la humanidad.